Intolerancia a la lactosa

“Demasiada regurgitación, deposiciones frecuentes entre comidas o un salpullido seco y eccematoso en la cara pueden ser señales tempranas de una intolerancia a la leche en polvo. Si el bebé presenta cualquiera de estos síntomas, los padres deben ante todo consultarle al médico. Es posible que el bebé sea sensible a la proteína de la leche”. T.Berry Brazelton, M.D.

Cuando supe que Violeta era intolerante a la lactosa sentí angustia y mucha tristeza. No entendía exactamente qué era y qué implicaciones tenía está condición.

Todo comenzó con un fuerte salpullido en su cara a los dos meses de vida. Lo primero que hicimos mi esposo y yo fue tomarle fotos para documentar su estado y consultar a la pediatra.

Saber qué padecía fue un largo proceso, la intolerancia no se determinó inmediatamente. Primero la especialista sugirió cambiarle de jabón, pues era posible que su piel estuviese irritada por el tipo de jabón que estábamos usando. Pero la alergia seguía y la niña perdía peso.

Unos días después, por medio de un examen coprológico se identificó el problema. Los primeros días fueron de angustia total. Yo no entendía bien de qué se trataba y solo imaginaba que mi hija no podría comer en su vida nada con leche. Les confieso que le pedí mucho a Dios que esto no sucediera, es que no me digan que no, pero muchos de los mejores placeres gastronómicos llevan leche.

Así pues que el sacrificio después de detectar está condición fue especialmente para mí, la mamá; ya que yo la estaba alimentando y era finalmente yo quien debía dejar de comer lácteos por la salud de mi bebé. Y así lo hice.

Fue muy duro, pero los sacrificios por los hijos valen la pena. Me tocó en la época de Navidad y veía a la gente feliz comiendo natilla, buñuelos, postres, entre otros y aunque no lo crean yo ni me podía comer una hamburguesa porque hasta el pan tiene leche.

A Violeta le mandaron una leche de formula especial, esto para complementar su alimentación. El consejo de la doctora fue: tener mucha paciencia.

Y es que esta condición en los bebés, en la mayoría de los casos, es transitoria; por lo tanto, se debe esperar a que tenga un año para iniciar el proceso de alimentación con lactosa y evaluar paulatinamente cómo va tolerando los alimentos.

Hoy Violeta tiene un año y cuatro tres meses y ya come de todo. ¡Gracias a Dios!

Al cumplir el año, su pediatra autorizó comenzar el proceso del cambio de leche, esto lo hicimos por un período de 20 días, aumentando cada día el número de onzas para que no fuera muy drástico y le fue muy bien. Así mismo, comenzamos dándole pan, queso, yogur, entre otros alimentos y la niña los recibió sin problema.

Así como le sucedió a Violeta, he escuchado muchos casos. Por eso, mi recomendación es no entrar en pánico, obvio da angustia, pero lo mejor es seguir los consejos del pediatra y esperar a que el bebé cumpla la edad en la que se pueda hacer el “reto de la leche” como le llama la doctora de mi hija.

“Existen fórmulas comerciales de leche en polvo hechas de productos de soya que son igualmente nutritivas. No hostigan y son seguras para aquellos bebés sensibles a la leche. Si los padres pueden evitar darle leche, el bebé alérgico superará esa tendencia y creará defensa. A medida que el niño crece, el peligro de un eccema alérgico y de intolerancia disminuye”, dice el doctor T. Berry Brazelton en su libro: Su hijo, momentos claves en su desarrollo desde el período prenatal hasta los seis años.

* Imagen tomada de Internet.

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