Un hijo requiere paciencia papás

En la crianza no todo es fácil. No todos los días son tranquilos, ni mucho menos perfectos.

Por eso, de lo primero que deben recargarse los papás cada mañana es de una buena dosis de paciencia.

Ser conscientes que debemos mantener la calma con nuestros hijos y buscar entender cada situación nos permite enfrentar de la mejor manera cada etapa por la que ellos atraviesan.

Recién nacidos el cansancio atrapa a los padres, en especial a la mamá y más si ésta le da su lechita.  Y es que a los bebés en sus primeros meses de vida hay que alimentarlos cada tres horas y por seguridad revisarlos continuamente.  Ahí comienza la primera dosis, en este caso más que llenarse de paciencia yo diría que hay que tener mucha fuerza.

Siguen los días de llanto inconsolable, la hora gris como se conoce normalmente, ahí sí que hay que tener paciencia, resistencia y mucha fortaleza. Los bebés lloran y lloran y nada los calma. Tranquilos esto no dura toda la vida y mucho menos les da a todos los niños. A mi Violeta gracias a Dios no le dio, pero les cuento porque sé que sí es algo que a algunos bebés les puede ocurrir.

Llega la fiebre, las gripas o las diferentes enfermedades. Ahí sí que no se duerme.  ¿Y quién podría hacerlo sabiendo que su hijo está enfermo?
En esos momentos se la pasa uno con un termómetro en una mano y con el medicamento en la otra. Los días se vuelven largos, interminables, y la esperanza de que pronto se alivien se vuelve nuestra mejor amiga.  Y esto nunca acaba… los que saben dicen que cuando entran a la guardería las enfermedades son más frecuentes.

Cuando empieza la alimentación complementaria es muy emocionante y en mi caso Violeta siempre la ha disfrutado hasta hoy. Y por eso me animé a escribir este post, porque cuando hablo de paciencia me refiero especialmente a este momento por el que hoy atravieso.

Mi hija venía comiendo súper bien y ya come cuando quiere… he tocado este tema con otras mamás y están viviendo lo mismo o lo han vivido.  Los niños comienzan a lucirse con la comida y a los papás nos toca hasta perseguirlos para que reciban una cucharadita.  Y eso que la pediatra siempre me advirtió que no la dejara bajar de la silla para comer.

No se imaginan la impotencia que uno como padre siente. Yo le hago con todo el amor a mi hija las sopitas con sus respectivos acompañantes y sorpresa… cuando ella quiere come y cuando no me deja con el plato en la mano y una lágrima en el ojo… ah y yo pienso paciencia, paciencia Ana.

Y qué me dicen cuando comienzan a caminar y quieren sacar todo de la cocina y de los cajones que se encuentran a su paso. Con mi esposo decidimos quitar todas las manijas a los cajones y evitarnos un susto.

La paciencia es mi mejor amiga ahora, no les niego que muchas veces quiero hasta llorar pero como papás también debemos aprender a contar (1,2, 3 y respirar) y  lo más importante es que nuestros hijos vean en nos nosotros un ejemplo de paciencia y amor.

Espero hayan disfrutado este post. Si me dejan sus comentarios mejor ;).

*Imagen de Internet

 

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